Siervas de los pobres


  «Un gran motivo que tenemos es la grandeza de la cosa: dar a conocer a los pobres, anunciarles a Jesucristo, decirles que está cerca el reino de los cielos y que este reino es para los pobres—¡Qué grande es esto! Y el que hayamos sido llamados para ser compañeros y para participar en los planes del Hijo de Dios, es algo que supera nuestro entendimiento.¡Qué! ¡Hacernos… no me atrevo a decirlo.-sí: evangelizar a los pobres es un oficio tan alto que es, por excelencia, ¡el oficio del Hijo de Dios! Y a nosotros se nos dedica a ello como instrumentos por los que el Hijo de Dios sigue haciendo desde el cielo lo que hizo en la tierra. ¡Qué gran motivo para alabar a Dios y agradecerle incesantemente esta gracia’.» (SVP)