"Para ser verdaderas Hijas de la Caridad, 

hay que hacer 

lo que el Hijo de Dios hizo en la tierra.

¿Y qué es lo que hizo principalmente?...

trabajó sin cesar por el prójimo,

visitando y curando a los enfermos, 

instruyendo a los ignorantes para su salvación.

¡Qué felices sois, hijas mías,

por haber sido llamadas a una condición

tan agradable a Dios!"

(San Vicente de Paúl)