SANTA LUISA DE MARILLAC

 

UNA MUJER FUERTE DEL SIGLO XVII PARA EL SIGLO XXI

 

Como mujer doblemente marginada en sus derechos y necesidades ahora es modelo de MUJER empoderada, esposa, madre, viuda, consagrada y entregada a la causa de los pobres.

 

No supo quién fue su madre, pues el padre que era de la nobleza se la arrebató de los brazos maternos; por ser una hija ilegítima se crio con una tía en un monasterio, la única ventaja que obtuvo de esta inapropiada decisión de los adultos fue que se cultivó en las letras y en la religión.

 

Fueron sus parientes quienes decidieron por ella desde su infancia, cuando la economía declinó en la familia trasladarla a una pensión más modesta y austera donde aprendió los oficios propios de una joven de su tiempo, con sus bordados contribuyó a la economía de dicho pensionado.

 

Cuando manifestó interés en ingresar a un convento religioso de clausura también decidieron que no era conveniente para su escasa salud, aunque la verdad de fondo fue por su condición, la de ser hija ilegítima, y le fue negado el derecho a la vida religiosa. Nuevamente decidieron por ella y le buscaron un esposo digno de una señorita en el ambiente de la corte francesa, nada menos que el secretario de la Reina, un hombre bueno y prudente.

 

A ella no le quedó más que obedecer las propuestas de sus familiares, renunciar a sus proyectos personales para complacer a la familia; tuvo un hijo que le dio mucho quehacer debido a la sobreprotección que recibió de la madre, el esposo enfermó gravemente y murió quedando en estado de viudez. Fue un camino difícil querer entregarse a Dios y no poder hacerlo en su momento de juventud, más bien le tocó atender a un esposo enfermo y lidiar con un hijo aventurero. En medio de todo mantuvo su fe en Dios y en su tiempo libre visitaba y ayudaba a personas enfermas y necesitadas.

 

Pasó por un tiempo de duda y crisis en su fe, se sentía culpable por no haber cumplido su ofrecimiento a Dios y en una fiesta de Pentecostés el Espíritu Santo le iluminó que más adelante iba a tener la oportunidad de consagrarse a Dios y servirle en una nueva experiencia de vida religiosa ya no dentro de un monasterio sino en un movimiento de idas y venidas con otras jóvenes llevándoles el alimento corporal y espiritual a los pobres.

 

Diez años después de esta iluminación con la ayuda de san Vicente de Paúl empezó ella con doce jóvenes aldeanas lo que hoy se conoce en la Iglesia y en el mundo como las Hijas de la Caridad que llevamos casi 400 años de servir a los pobres en el mundo. Fue una innovación dentro de la Iglesia y por eso su categoría es de Sociedad de Vida Apostólica.

 

Y todo gracias a esta mujer: hija, madre, esposa, viuda y consagrada que supo salir adelante en la vida apesar de todas las dificultades y  sufrimientos que se le presentaron a lo largo de su historia. Aunque decidieron por ella en su niñez y juventud, ya como adulta tomó en sus manos su destino con mucha fe, confianza y amor a la vida y al Señor de la Caridad y hoy contamos con una SANTA modelo de entrega, tenacidad, empoderamiento, resiliencia y todo lo que hace de una mujer del siglo XVII una motivación para detenernos y hacer las mejores

decisiones para nuestra vida a pesar de los orígenes familiares, las presiones sociales y convencionalismos de cualquier índole, siempre es posible hacerse cargo de la propia existencia y responder con valentía y responsabilidad dejando una huella a seguir a la juventud y a la mujer victimizada por diferentes corrientes esclavizantes.

 

(Sor Floridalia Noguera H.C.)