Sor Tránsito es de El Salvador. Tiene 42 años de vocación y alegremente nos cuenta su historia.

 

UN REGALO DE AMOR

A los 18 años fui llamada a trabajar con el Señor en su Viña. En 1972 ingresé a la Compañía de las Hijas de la Caridad, con la ilusión de servir a los demás. Aquí aprendí que todo lo que hacía a mis Hermanas, era en nombre del Señor Jesús.


Inicié mi primer postulantado en Casa Central y el segundo en el Sanatorio Hermano Pedro (ambos en Guatemala). Esta etapa fue una experiencia para empezar el camino vocacional asistiendo a la escuela del Señor.


Luego entré al Seminario el 18 de julio de 1972. Fue una experiencia maravillosa donde empecé a trabajar en los cimientos de la vida de la Hija de la Caridad. Pasé por muchas alegrías, no recuerdo haber tenido sufrimientos. En esta etapa éramos 48 compañeras con tres Hermanas de oficio y la Directora del Seminario. 


Fui enviada a mi primera Misión el 7 de diciembre de 1973. El lugar de destino fue el Hospital General San Juan de Dios de Guatemala. Fue una experiencia muy bonita pero con muchos problemas y alegrías. Aquí empecé el caminar como Hija de la Caridad en diferentes apostolados.


Dios ha sido mi refugio y consuelo durante este caminar que no ha sido nada fácil pero tampoco difícil pues cuento con su ayuda. Gracias a Él y a la Virgen María, tengo 42 años de vocación de servicio al Señor en mis hermanos, del cual soy feliz hasta el día de hoy. Gracias a Dios por haberme elegido. Soy una sencilla sierva que ha hecho lo que tenía que hacer y sin Él no soy nada.