Oración privada para la beatificación de la sierva de Dios Sor Bárbara Samulowska (1865-1950)

 

Dios todopoderoso y misericordioso 

te adoro por las gracias de las apariciones

de la Santísima Virgen en Gietrzwald

que tuvo la gracia de recibir 

Sor Estanislao Bárbara Samulowska.

Pido con humildad al regalador de todo bien

para que por la intercesión de su servidora

me regale las gracias que particularmente

necesito y pido....

Dios Santísimo, dignate otorgar la beatificación

de tu sierva Sor Bárbara Samulowska.

Que el testimonio de su vida sea para los

cristianos contemporáneos

un excelente ejemplo de la imitación

de Jesucristo y el amor a prójimo.

Amén

Sor Bárbara Samulowska


En Polonia, en el año de 1877, la Virgen María se aparece a dos niñas: Giustina y Bárbara. (Conoce un poco sobre esta aparición en este link)

 

Por la persecusión que se estaba viviendo en Polonia las Hijas de la Caridad tuvieron que transferir a las niñas a Chelmno por orden de autoridades de Prusia. Posteriormente fueron enviados a Pelplin, a una institución en la que podrían seguir la escuela primaria. Las dos niñas decidieron entonces convertirse en Hijas de la Caridad y fueron enviadas a hacer el seminario en la Casa Madre de París donde llegaron el 19 de enero de 1884.

 

El director del seminario dejó una nota escrita sobre Barbara Samulowska muy elogioso de su vida espiritual y el comportamiento. La Hermana Barbara (que tomó el nombre de Hermana Stanislava) vivía y rezaba en los entornos en los que Santa Catalina Labouré recibió las apariciones de la Medalla Milagrosa. Después de la toma de los primeros votos, el 2 de febrero de 1889, la Hermana Stanislava permaneció once años en París y finalmente fue enviada en una misión a Guatemala. 

 

En Guatemala, debido a las anteriores leyes contra la Iglesia y las órdenes religiosas, sólo podían operar las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul. Poco después de su llegada a Guatemala, la Hermana Stanislava fue nombrada directora del seminario, y se dedicó con todo el compromiso a la formación espiritual de las jóvenes seminaristas.

 

La Hermana Stanislava regresó al hospital central de Guatemala. Allí, tras una vida de intenso y hermoso testimonio de santidad y de caridad, murió en el Señor el 6 de diciembre de 1950, de 85 años de edad, 66 años de vocación y 54 de misión en Guatemala, dedicada especialmente a los enfermos y los pobres.